jueves, 30 de abril de 2009

manuales de oración II


Aquí les dejo dos nuevos manuales de oración:

orando con San Ignacio de Loyola.






PAZ Y BIEN...


martes, 28 de abril de 2009

Pecador, sólo ante ti








Sólo te puedo pedir perdón a ti, Señor.
Así, con mayúsculas y de corazón,
sólo te lo puedo decir a ti, Señor.
Sí, sólo a ti, porque «perdón»
desde las raíces del alma
sólo brota cuando uno se siente pecador...
Siempre que lo digo, me sitúo ante ti,
mi Señor y mi Dios.




Siento en mí el pecado,
la equivocación y el error...
Siento mi debilidad y mis desvíos...
Pero al decir «yo pecador»
me sitúo ante ti, Señor.




Ante los hombres seré insensato, violento,
mentiroso, egoísta, vividor...
Pero pecador...
sólo ante ti puede uno sentirse pecador...
Sin barreras, sin distancias,
sin rechazos ni violencias.
Uno se siente cercano, pobre,
humilde y a tus pies.
A tus pies, porque para sentirse
pecador hay que hincarse de rodillas
y decirte de corazón: ¡perdón, Señor!



El pecado me puede separar de ti.
Es lo único que crea un abismo entre tu corazón y el mío.
Pero reconocerme pecador es acercarme a ti,
es salir en tu busca, postrarme ante ti con humildad y confianza.
El pecado me encierra en sus rejas,
en mis intereses,me encadena en mis pequeños horizontes.
Y al decirte «soy pecador»,
se empiezan a romper mis cadenas,
se abren los cerrojos de mis puertas
y me lanzo ante ti, Señor...
¡y tú me liberas!



Sólo a ti de corazón
y con toda el alma te digo:
¡Perdón, Señor!
Sólo ante ti puede uno aceptar
y vivir como pecador.
Porque es un modo de relacionarme
y unirme contigo.


Cuando brota en mi alma mi
conciencia de pecador
siempre brota junto a ella una mirada
confiada y sincera hacia, mi Señor.
Cuando siento mi conciencia pecadora,
se alzan hacia ti mis ojos confiados y espero tu ayuda.
Te pido perdón, Señor, porque te amo,
porque te quiero y he roto mi vasija de barro.
te traigo sus piezas rotas porque tú eres mi Alfarero
y sólo Tú puedes rehacerme.



Porque me quiero a mí mismo y a Ti,
puedo decir de verdad ¡perdón!
No desde el miedo, ni la cobardía
o la desesperación.
No desde la huida o el castigo
o la condenación.
Sino desde la ternura y la seguridad
de que estoy llamado a más.
Me quiero como imagen tuya, como hijo amado.
Por eso dejo que amases de
nuevo mi barro endurecido
y soples en él tu Aliento de Vida.



Porque te amo,
porque tú eres mi Dios y Señor,
porque te quiero entrañablemente
y siento que tu amor es mayor...
Vengo a pedirte perdón.
Siempre puedo venir ante ti,
como sea y cuando sea.
Tus puertas siempre están abiertas.
Siempre estás esperando.
Siempre quieres que vuelva,
porque te duele la distancia que puse por medio.




Y me doy la vuelta para volver a casa,
porque añoro tu abrazo,
porque quiero volver a respirar
el aire puro de tu brisa,
esponjar mi alma en tu mar inmenso,
y ablandar mi corazón de piedra al calor de tu amor...
Hoy quiero echarme en tus brazos de Padre
y olvidar que me fui de tu casa.
Hoy quiero vivir en tu presencia, en tu perdón
y abandonarme, como un niño, en tus brazos.




Manuel J Fernández Márquez, resumido
Conviértenos a ti, Señor. Paulinas, pg 51









PAZ Y BIEN...




lunes, 27 de abril de 2009

Ad Usum (sobre la pobreza)


Ad Usum, para Uso


Ronald Rolheiser (Trad. Carmelo Astiz, cmf)


Hace algunos años un monje benedictino, joven todavía, compartió esta historia en clase.Vivía él en un monasterio en el que se guardaba una regla muy estricta. La observancia de la pobreza y de la obediencia exigía a los monjes pedir permiso al Abad antes de comprar cualquier cosa, aun el más pequeño artículo. Si quería él comprar una nueva camisa, necesitaba el permiso del Abad. Así mismo, si quería tomar algunos materiales de escritorio del almacén, un bolígrafo o algún papel, necesitaba permiso. Durante muchos años sintió que eso era infantil y humillante. "¡Me sentía como un niño", dijo, "me parecía estúpido que un hombre adulto tuviera que pedir permiso para comprar una nueva camisa! Me fijaba en hombres de mi misma edad casados ya, criando hijos, comprando casas y siendo presidentes de compañías, y tenía la sensación de que nuestra regla benedictina me reducía como a un niño y eso me molestaba".


Pero con el tiempo su actitud cambió: "Llegué a darme cuenta", prosiguió, "de que en nuestra regla hay un importante principio espiritual y psicológico al tener que pedir permiso para comprar o usar algo. En el fondo, ninguno de nosotros es dueño de nada, y nada nos llega por derecho. Todo es don, aun la vida misma; tendríamos que pedir todo, y no tendríamos que suponer que poseyéramos nada por derecho. Deberíamos agradecer a Dios simplemente por darnos un poco de espacio en la vida. Cuando ahora pido permiso al Abad, ya no me siento como un niño. Más bien siento que estoy en mayor sintonía con la forma como habrían de ser las cosas en un universo orientado-hacia-el-don, en el que nadie tenga finalmente el derecho de exigir nada como suyo propio.


Todos deberían pedir permiso antes de comprar o usar cualquier cosa".La historia de este monje benedictino me recordó un incidente de mi propia vida: Cuando era yo novicio en nuestro noviciado de los Oblatos, nuestro maestro de novicios trató de recalcarnos el sentido de la pobreza religiosa haciéndonos escribir dos palabras latinas, "Ad usum", en cada libro que nos dieran para nuestro uso personal. Estas palabras latinas literalmente significan: "Para uso".


La idea era que, aunque te daban un libro para tu uso personal, nunca debías pensar que fueras tú realmente dueño del mismo. La propiedad auténtica se asienta sobre otra base diferente. Tú solamente eras administrador de la propiedad que pertenecía a algún otro. Y esta idea se extendía entonces a todo lo demás que te daban para tu uso personal – tu ropa, tu equipo de deporte, cosas que recibieras de tu familia, e incluso tus artículos de aseo personal y hasta el cepillo de dientes. Podías usarlos, pero no eran realmente tuyos.


Los tenías "ad usum", para uso. Uno de los jóvenes de aquel noviciado con el tiempo dejó nuestra comunidad y más tarde llegó a ser médico. Hasta ahora seguimos siendo amigos muy cercanos. Un día, cuando yo estaba en su oficina, tomé uno de sus libros de texto de medicina, abrí la cubierta y allí estaban las palabras: "Ad usum". Cuando le pregunté sobre eso, me comentó algo así: "Aunque ya no pertenezco a una orden religiosa ni tengo ya voto de pobreza, me gusta vivir según el principio que nuestro maestro de novicios nos enseñó: En el fondo, realmente no somos dueños de nada. Estos libros no son realmente míos, aunque los haya pagado y comprado. Son míos para usarlos, temporalmente. Nada realmente pertenece a nadie, y trato de no olvidarlo".


Estas dos historias pueden ayudarnos a recordar algo que en el fondo sabemos ya, pero que tendemos a olvidar, a saber, que lo que en último término ciñe toda espiritualidad, toda moralidad, y toda relación humana auténtica es la verdad inalterable de que todo nos llega como don, de modo que no podemos ser dueños de nada por derecho.La vida es un don, el aliento es un don, nuestro cuerpo es un don, el alimento es un don, cualquier amor recibido es un don, la amistad es un don, nuestros talentos son un don, nuestro cepillo de dientes es un don, y las camisas, los lápices, los bolígrafos, los textos de medicina, todas estas cosas que usamos son -cada una de ellas- un don. Llegamos a tenerlas "para uso", pero nunca habríamos de abrigar la ilusión de que somos dueños de ellas, de que son nuestras, de que podemos exigirlas por derecho. Metafóricamente, en cada una de nuestras vidas debería haber un Abad a quien tuviéramos que pedir permiso para comprar o usar cualquier cosa. Eso sería una fórmula muy saludable…


Sentimos más claramente esa verdad en aquellos momentos en que estamos más en contacto con nosotros mismos (y generalmente esos son los momentos en que sentimos a tope nuestra vulnerabilidad y contingencia). Lo contrario también es cierto: En momentos en que nos sentimos fuertes, en control y conscientes de nuestro propio poder, tendemos a olvidar esa verdad y nos aferramos a la ilusión de que las cosas son nuestras por derecho.Quizás, si todos nosotros tuviéramos que pedir permiso para comprar un nuevo cepillo de dientes o un nuevo artículo de vestir, seríamos mucho más conscientes de que todo lo que nos parece poseer es realmente nuestro… sólo "ad usum", para uso.


PAZ Y BIEN...


jueves, 23 de abril de 2009

Una antigua vocación en la Iglesia: los ermitaños


"Vi todas las redes del enemigo desplegadas sobre
la tierra y pregunté gimiendo: ¿Quién puede pasar a traves de estas trampas?
Entonces escuché una voz responderme: la humildad".
(S. Antonio Abad)


Los eremitas o ermitaños, también llamados anacoretas, surgieron en Egipto y en otros lugares de la cuenca mediterránea a partir del siglo III. Ermitaños célebres de los primeros tiempos fueron San Pablo y San Antonio Abad. Especial importancia tuvieron los Padres del Desierto, pues dejaron una rica herencia espiritual, recogida en los Apotegmas o Dichos de los Padres.Los eremitas dejaron el mundo para buscar a Dios en la oración, la soledad, la penitencia y la pobreza. A partir de la vida eremítica se desarrolló posteriormente el monacato, y los ermitaños fueron integrándose en los distintos cenobios, donde cabía la posibilidad de retirarse, una vez comprobado el espíritu (como exige San Benito), a ermitas cercanas a los monasterios.

«La Iglesia reconoce la vida eremítica o anacorética, en la cual los fieles, con un apartamiento más estricto del mundo, el silencio de la soledad, la oración asidua y la penitencia, dedican su vida a la alabanza de Dios y salvación del mundo. Un ermitaño es reconocido por el derecho como entregado a Dios dentro de la vida consagrada, si profesa públicamente los tres consejos evangélicos, corroborados mediante voto u otro vínculo sagrado, en manos del obispo diocesano, y sigue su forma propia de vida bajo la dirección de este». (CIC 603)


Durante los siglos X-XIII, se dio un florecer de la vida eremítica, tendencia que siempre ha estado presente en la Iglesia aunque con diversa intensidad. Podemos establecer cuatro grandes grupos relacionados con el eremitismo:

a) Eremitismo monástico: En algunos monasterios, bien sea de Benedictinos o Cistercienses, después de haberse el monje ejercitado en la vida comunitaria, se tiene la posibilidad de entregarse a la vida eremítica en soledad y oración sin dejar de estar sometido a la obediencia del Abad y a la estabilidad de lugar en que profesó.

b) Eremitismo independiente: Son aquellos eremitas que no están vinculados a ninguna institución monástica, ni profesan Regla alguna. Es actual el fenómeno del eremitismo urbano. Éstos están sujetos a la jurisdicción del Obispo correspondiente.

c) Reclusos: Es la forma de eremitismo más severa. El eremita vive recluido en su celda de la que no sale jamás, incluso llegando a emparedarse en ella. En estas celdas tenían una pequeña ventana por donde seguían los Oficios Litúrgicos y recibían el escaso alimento.

d) Órdenes de carácter semi- eremítico: Se trata de aquellos Institutos Religiosos que conjugan la vida cenobítica y la eremítica dentro de la estabilidad de un monasterio, o en un convento destinado a tal fin. En este tipo de comunidades, los monjes o frailes se reúnen para el Oficio Divino en la iglesia, la Santa Misa, el Capítulo Conventual, las recreaciones normativas y en algunos casos las comidas. Cuando no se está en comunidad, el monje permanece en su celda, dedicado a la oración o a la formación intelectual, o en dependencias entregado al trabajo manual.

Veamos algunas de estas Órdenes Religiosas:

Ermitaños de San Pablo
- Orden de San Pablo y San Antonio Abad: La tradición coloca su origen en el Obispo Osio de Córdoba, que tras el Concilio de Nicea (325) se habría traído monjes ermitaños orientales a la Península Ibérica. sta Orden fundó varios eremitorios en España, y aunque siempre fueron relativamente pocos, nunca faltaron las vocaciones. Tras el Concilio de Trento (1545) en que se suprimió la vida eremítica, los ermitaños tuvieron que acceder incluir en sus vidas ciertos actos comunitarios si no querían ser suprimidos. Hasta los años 40 del s. XX, la vida eremítica se desarrolló con tranquilidad y estabilidad. Sin embargo, comenzaron a escasear las vocaciones y hubo divisiones en la Orden. Unos cuantos la abandonaron para dar inicio a la Congregación de los Fossores de la Misericordia para el cuidado de los cementerios.Los que quedaron veían disminuir sus efectivos, así que decidieron fusionarse con una Orden especialmente vinculada al eremitismo: los Carmelitas Descalzos que seguían este género de vida en sus Santos Desiertos. Se integraron en el Carmelo Descalzo en 1957 con la aprobación de la Santa Sede.

- Camaldulenses:
Fundados por San Romualdo en 1012, en Italia, y reformados en 1520 por el Beato Pablo Giustiniani. Lo característico de su carisma es que tratan de conjugar la vida cenobítica benedictina con la eremítica, dando la preferencia a esta última. Cada religioso ocupa una celda, saliendo de ella para el Oficio Divino, que se celebra en la iglesia, las horas de trabajo matutinas, y para las recreaciones comunitarias. El tiempo restante lo pasan en sus celdas, ocupados en la meditación de la Palabra de Dios y en la contemplación de las realidades divinas. Existen una Congregación Camaldulense (160 monjes) afiliada a la Orden de San Benito, y otra independiente llamada de los Ermitaños Camaldulenses del Monte Corona, con 136 monjes. Ésta última, tiene en España un monasterio o yermo: Yermo Camaldulense de "Ntra. Sra. de Herrera". Aptdo. 406 A.P. 09200 Miranda de Ebro- Burgos.

- Orden de la Cartuja: Iniciada con el ejemplo
de vida de San Bruno en el 1100. Es una institución monástica enteramente consagrada a la contemplación, ajena a todo ministerio exterior. No es la Cartuja un Instituto de vida puramente solitaria, sino una mezcla de soledad y vida común. Así lo estableció el Fundador. Por eso ni la soledad ni el silencio son absolutos. Se hallan mitigados por un paseo semanal fuera de Casa, y una o dos recreaciones semanales.

- Orden de San Jerónimo: Su origen radica en varios grupos de eremitas españoles e italianos que deseaban imitar la vida de San Jerónimo en comunidad. El Papa Gregorio XI los aprueba en 1373, dándoles como norma de vida la Regla de San Agustín y permitiéndoles llamarse frailes o Ermitaños de San Jerónimo. De tendencia puramente contemplativa, en soledad y silencio, en asidua oración y animosa penitencia, los monjes conjugan la vida solitaria con la dimensión comunitaria.

- Carmelitas Descalzos: Los santos Desiertos Carmelitanos son prolongación viva del espíritu de oración, fraternidad y observancia de los Santos Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Son lugares apartados donde el silencio, la austeridad, la paz y la oración son las columnas de un estilo de vida que se mueve entre lo monacal y lo eremítico. Los frailes reparten la jornada entre el Oficio Divino y la oración comunitaria y personal, y los trabajos manuales. En España tenemos el maravilloso Santo Desierto de San José de las Batuecas. Comunidad joven y auténtica que posee facultades para la recepción de postulantes, esto es, personas que deseen vivir en el Carmelo una vida más orante, más sencilla y más pobre en la conventualidad del Desierto. Contacto: Desierto- Monasterio de San José. Las Batuecas 10624. Las Mestas (Cáceres).- Otros: Otras Órdenes y Congregaciones también tuvieron y lgunas mantienen en la actualidad casas de especial recolección y eremitorios, como la Orden de Hermanos Menores, los Hermanos Menores Capuchinos o los Pasionistas. Nuevos Institutos que han acogido esta dimensión eremítica son los Hermanos y Hermanas de Belén, de la Asunción de la Virgen y de San Bruno, o los Ermitaños Eucarísticos del Padre Celestial.En España tenemos una Congregación Eremítica de Derecho Diocesano que lleva el nombre en honor de aquella extinta de la que hablamos: Congregación de Ermitaños de San Pablo y San Antonio.

PAZ Y BIEN...


una antigua vocación en la Iglesia: los ermitaños



PAZ Y BIEN...



Gaza: crimen y vergüenza




No es una guerra, no hay ejércitos enfrentados. Es una matanza.

No es una represalia, no son los cohetes artesanales que han vuelto a caer sobre territorio israelí sino la proximidad de la campaña electoral lo que desencadena el ataque.

No es la respuesta al fin de la tregua, porque durante el tiempo en el que la tregua estuvo vigente, el ejército israelí ha endurecido aún más el bloqueo sobre Gaza y no ha cesado de llevar a cabo mortíferas operaciones con la cínica justificación de que su objetivo eran miembros de Hamás. ¿Acaso ser miembro de Hamás despoja de condición humana al cuerpo desmembrado por el impacto del misil y al supuesto asesinato selectivo de su condición de asesinato sin más?

No es un estallido de violencia. Es una ofensiva planificada y anunciada hace tiempo por la potencia ocupante. Un paso más en la estrategia de aniquilación de la voluntad de resistencia de la población palestina sometida al infierno cotidiano de la ocupación en Cisjordania y en Gaza a un asedio por hambre cuyo último episodio es la carnicería que en estos días asoma en las pantallas de nuestros televisores en medio de amables y festivos mensajes navideños.

No es un fracaso de la diplomacia internacional. Es una prueba más de complicidad con el ocupante. Y no se trata sólo de Estados Unidos que no es referencia moral ni política sino parte, la parte israelí, en el conflicto; se trata de Europa, de la decepcionante debilidad, ambigüedad, hipocresía, de la diplomacia europea.

Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin que pase nada. La impunidad de Israel no se cuestiona. La violación continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tiene consecuencias. Más bien, al contrario, parece que se premia con acuerdos comerciales preferentes o propuestas para el ingreso de Israel en la OCSE. Y qué obscenas resultan las frases de algunos políticos repartiendo responsabilidades a partes iguales entre el ocupante y el ocupado, entre el que asedia y el asediado, entre el verdugo y la víctima. Qué indecente la pretendida equidistancia que equipara al oprimido con su opresor. El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. Y a perpetuarlo.

En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y nadie podrá decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos.


José Saramago, Pedro Martínez Montávez, Rosa Regás, Teresa Aranguren, Pilar del Río, Carmen Ruiz Bravo, Santiago Alba Rico, Constantino Bértolo, Belén Gopegui.




PAZ Y BIEN...



martes, 21 de abril de 2009

obispos del congo: la república del congo llora a sus hijos y no quiere consolarse


“LA REPÚBLICA DEL CONGO LLORA A SUS HIJOS
Y NO QUIERE CONSOLARSE”


Esta es la Declaración de la Comisión Permanente de los Obispos sobre la guerra en el Congo. Exponen la realidad sin diplomacia y pretenden, con su denuncia, apoyar el proceso de Paz.

“Nosotros, arzobispos y obispos, reunidos en Kinshasa del 10 al 13 de noviembre 2008, afligidos y conmocionados por la tragedia humana en el este y noreste de la R. D. del Congo, lanzamos un grito de desesperación y protesta.

A pesar de nuestros angustiados gritos de ayuda dirigidos tanto a nuestros gobernantes como a la comunidad internacional, la situación en esta parte de nuestro país no ha hecho más que empeorar y está tomando dimensiones insoportables, sumamente inquietantes y capaces de desestabilizar toda la región si no se hace algo urgentemente.

¿Un genocidio silencioso?

Vivimos un auténtico drama humanitario que, como un genocidio silencioso, se está llevando a cabo bajo los ojos de todos. Las masacres a gran escala de la población civil, el exterminio selectivo de los jóvenes, las violaciones sistemáticas llevadas a cabo como un arma de guerra, se han desencadenado de nuevo con una crueldad y una virulencia impensables contra la población local que jamás ha exigido más que una vida tranquila y digna en sus tierras. ¿Quién estará interesado en semejante drama?

Es evidente que los recursos naturales de la R. D. de Congo alimentan la avidez de ciertas potencias y no son ajenos a la violencia que se impone a la población. En efecto, todos los conflictos se producen en las rutas económicas y en torno a los yacimientos de minerales.

Lo más deplorable es que estos terribles hechos ocurren bajo la mirada impasible de quienes han recibido el mandato de mantener la paz y proteger a la población civil. Nuestros mismos gobernantes se muestran impotentes ante la amplitud de la situación, y dan la impresión de no estar a la altura de los desafíos de la paz, de la defensa de la población congoleña y de la integridad del territorio nacional.

¿Cómo se puede entender que los diferentes acuerdos sean violados sin ninguna presión eficaz para obligar a sus signatarios a respetarlos? Las distintas conferencias y reuniones para resolver esta crisis no han abordado todavía los temas de fondo y no han hecho otra cosa que postergar y defraudar las aspiraciones legítimas de paz y justicia de nuestro pueblo.

Condenamos con vehemencia esta manera innoble de considerar la guerra como medio para resolver los problemas y acceder al poder. El orden constitucional emanado de las elecciones democráticas en nuestro país debe ser mantenido.

Denunciamos todos los crímenes cometidos contra ciudadanos pacíficos y desaprobamos de la manera más absoluta toda agresión al territorio nacional.

Denunciamos la dejadez con que la comunidad internacional trata los problemas de la agresión de la que nuestro país es víctima.

¿Qué pedimos?

Pedimos el cese inmediato de las hostilidades y que se garanticen las condiciones de seguridad para el regreso de todos los desplazados a sus tierras.

Con la máxima urgencia apelamos a la solidaridad nacional e internacional para que se aumente la ayuda humanitaria en favor de los miles de hombres, mujeres y niños amontonados en los campamentos.

Invitamos a toda la población congoleña a un despertar nacional para vivir como hermanos/as, en solidaridad y cohesión nacional, para que el Congo no se deje llevar hacia la violencia y las divisiones.

Exhortamos al gobierno congoleño a hacer todos los esfuerzos necesarios para restablecer la paz en toda la extensión del territorio nacional.

Pedimos a la comunidad internacional que se empeñe sinceramente en hacer respetar el derecho internacional. Consideramos imperiosa la necesidad de enviar una fuerza de pacificación y de estabilización para restablecer los derechos en nuestro país.

Compromiso de la Iglesia

Solidaria con los sufrimientos de su pueblo, la Iglesia-familia de Dios del Congo se compromete a acompañar a sus hijos e hijas por el camino de la reconciliación y de la paz.

Dado en Kinshasa, el 13 de noviembre del 2008.



fuente: página web FeAdulta

PAZ Y BIEN...


Manuales de oración


Les dejo dos sencillos manuales con formas y metodos para la oración, como una gran ayuda para nuestro crecimiento espiritual.

BAJAR MANUAL DE ORACIÓN I

BAJAR MANUAL DE ORACIÓN II


PAZ Y BIEN...


El peregrino ruso


un clásico de la lectura espiritual de oriente, y una muy enriquecedora historia para nuestra vida espiritual.





PAZ Y BIEN...


lunes, 20 de abril de 2009

Feliz Pascua II


PAZ Y BIEN...


Feliz Pascua


PAZ Y BIEN...


Pobreza evangélica

POBREZA EVANGELICA P. René Voillaume


...no soy pobre porque, no sólo no quiero ser pobre en lo económico, sino que:

No acepto las limitaciones de los otros, soy exigente respecto a ellos. Juzgo...critico...condeno.
No sé ver gestos delicados y atentos en los demás.
Deseo poseer a los que amo.
No acepto que me critiquen, ni que mis ideas se pongan en tela de juicio.
Me atribuyo lo positivo de las situaciones.
No acepto lo que hay de negativo en mí.
Pienso demasiado en mí.
Trato que no me saquen de la buena imagen que los otros han hecho de mí.
Soy cobarde por miedo a quedar mal.
Me creo autosuficiente, no necesito que otros me den nada,
Pero espero con facilidad que me alaben.
Estoy instalado, no amo lo imprevisto.
No soy paciente.
No sé vivir en la alegría.
Siempre me salgo con la mía.
Estoy satisfecho...instalado....seguro.
Tengo miedo que vean mi pobreza, me creo una persona importante.
Siento rabia cuando no puedo solucionar los problemas.
Soy un insatisfecho.
.... por todo ésto no soy pobre.

Porque el pobre no se impone a los demás, busca con ellos.
Es paciente, no siente envidia ni jacta de lo que hace.
Todo lo espera, todo lo excusa, todo lo tolera.
Es cortés, desinteresado. No se enoja.
Se complace sólo en la verdad.
Busca el último lugar y ama ser desconocido, que se le tenga por nada.


PAZ Y BIEN...


sábado, 18 de abril de 2009

Vive


PAZ Y BIEN...

Dichosos los que creen sin ver (Jn 20, 19-31)



2º Domingo de Pascua: Domingo de la Divina Misericordia

Jesús en ti Confio

El Señor le pide a Santa Faustina, por lo menos 14 veces, que se instituya oficialmente una "Fiesta de la Misericordia" (Diario de Santa Faustina)

Esta Fiesta surge de Mi piedad mas entrañable...Deseo que se celebre con gran solemnidad el primer domingo después de Pascua de Resurrección....Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y abrigo para todas las almas y especialmente para los pobres pecadores. Las entrañas mas profundas de Mi Misericordia se abren ese día. Derramaré un caudaloso océano de gracias sobre aquellas almas que acudan a la fuente de Mi misericordia.

El alma que acuda a la Confesión, y que reciba la Sagrada Comunión, obtendrá la remisión total de sus culpas y del castigo... Que el alma no tema en acercarse a Mi, aunque sus pecados sean como la grana. Toda Comunión recibida con corazón limpio, tiende a restablecer en aquel que la recibe la inocencia inherente al Bautismo, puesto que el Misterio Eucarístico es "fuente de toda gracia".
Nuestro Señor manifestó a Santa Faustina que en la "Fiesta de la Misericordia" se abrían todas las compuertas a través de las cuales fluían las gracias divinas. Gracias de conversión y perdón de los pecados.

Indulgencias en el Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

"Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia divina, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, "Jesús misericordioso, confío en ti")".

"Además, los navegantes, ..... los enfermos y quienes les asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempeñan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de la Misericordia divina si ..... " (Fragmentos del Decreto de la Penitenciaría Apostólica, de 29 de junio de 2002, por el que se enriquecen con indulgencias actos de culto realizados en honor de la Misericordia divina.

martes, 14 de abril de 2009

MILAGRO DEL FUEGO SANTO

El Domingo de Resurrección, en el lugar de la Resurrección en Jerusalem, los hermanos ortodoxos son testigos de un milagro especial. El Patriarca entra a la Anastasis (lugar de la Resurrección) con un alba y un cirio, luego diciendo unas oraciones milagrosamente el fuego se enciende y se trasmite a todos, es un fuego que no quema. Abajo hay un video de este momento, y tambien les dejo una página que explica mucho mejor este hermoso milagro




Domingo de Resurrección

(Extraído de Catholic.net)
Domingo de Resurrección
La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Contempla los lugares donde Cristo se apareció después de Su Resurrección

Domingo de Resurrección
Domingo de Resurrección


Importancia de la fiesta

El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda nuestra religión.

Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. En la Misa dominical recordamos de una manera especial esta gran alegría. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.

La Resurrección de Jesús es un hecho histórico, cuyas pruebas entre otras, son el sepulcro vacío y las numerosas apariciones de Jesucristo a sus apóstoles.

Cuando celebramos la Resurrección de Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación. Celebramos la derrota del pecado y de la muerte.

En la resurrección encontramos la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros, ¿qué podemos temer?, ¿qué nos puede preocupar?

Cualquier sufrimiento adquiere sentido con la Resurrección, pues podemos estar seguros de que, después de una corta vida en la tierra, si hemos sido fieles, llegaremos a una vida nueva y eterna, en la que gozaremos de Dios para siempre.

San Pablo nos dice: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” (I Corintios 15,14)

Si Jesús no hubiera resucitado, sus palabras hubieran quedado en el aire, sus promesas hubieran quedado sin cumplirse y dudaríamos que fuera realmente Dios.

Pero, como Jesús sí resucitó, entonces sabemos que venció a la muerte y al pecado; sabemos que Jesús es Dios, sabemos que nosotros resucitaremos también, sabemos que ganó para nosotros la vida eterna y de esta manera, toda nuestra vida adquiere sentido.

La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Debemos tener cara de resucitados, demostrar al mundo nuestra alegría porque Jesús ha vencido a la muerte.

La Resurrección es una luz para los hombres y cada cristiano debe irradiar esa misma luz a todos los hombres haciéndolos partícipes de la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico.

Debemos estar verdaderamente alegres por la Resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. En este tiempo de Pascua que comienza, debemos aprovechar todas las gracias que Dios nos da para crecer en nuestra fe y ser mejores cristianos. Vivamos con profundidad este tiempo.

Con el Domingo de Resurrección comienza un Tiempo pascual, en el que recordamos el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos, durante la fiesta de la Ascensión.

¿Cómo se celebra el Domingo de Pascua?

Se celebra con una Misa solemne en la cual se enciende el cirio pascual, que simboliza a Cristo resucitado, luz de todas las gentes.
En algunos lugares, muy de mañana, se lleva a cabo una procesión que se llama “del encuentro”. En ésta, un grupo de personas llevan la imagen de la Virgen y se encuentran con otro grupo de personas que llevan la imagen de Jesús resucitado, como símbolo de la alegría de ver vivo al Señor.

En algunos países, se acostumbra celebrar la alegría de la Resurrección escondiendo dulces en los jardines para que los niños pequeños los encuentren, con base en la leyenda del “conejo de pascua”.

La costumbre más extendida alrededor del mundo, para celebrar la Pascua, es la regalar huevos de dulce o chocolate a los niños y a los amigos.

A veces, ambas tradiciones se combinan y así, el buscar los huevitos escondidos simboliza la búsqueda de todo cristiano de Cristo resucitado.

La tradición de los “huevos de Pascua”

El origen de esta costumbre viene de los antiguos egipcios, quienes acostumbraban regalarse en ocasiones especiales, huevos decorados por ellos mismos. Los decoraban con pinturas que sacaban de las plantas y el mejor regalo era el huevo que estuviera mejor pintado. Ellos los ponían como adornos en sus casas.

Cuando Jesús se fue al cielo después de resucitar, los primeros cristianos fijaron una época del año, la Cuaresma, cuarenta días antes de la fiesta de Pascua, en la que todos los cristianos debían hacer sacrificios para limpiar su alma. Uno de estos sacrificios era no comer huevo durante la Cuaresma. Entonces, el día de Pascua, salían de sus casas con canastas de huevos para regalar a los demás cristianos. Todos se ponían muy contentos, pues con los huevos recordaban que estaban festejando la Pascua, la Resurrección de Jesús.

Uno de estos primeros cristianos, se acordó un día de Pascua, de lo que hacían los egipcios y se le ocurrió pintar los huevos que iba a regalar. A los demás cristianos les encantó la idea y la imitaron. Desde entonces, se regalan huevos de colores en Pascua para recordar que Jesús resucitó.
Poco a poco, otros cristianos tuvieron nuevas ideas, como hacer huevos de chocolate y de dulce para regalar en Pascua. Son esos los que regalamos hoy en día.

Leyenda del “conejo de Pascua”

Su origen se remonta a las fiestas anglosajonas pre-cristianas, cuando el conejo era el símbolo de la fertilidad asociado a la diosa Eastre, a quien se le dedicaba el mes de abril. Progresivamente, se fue incluyendo esta imagen a la Semana Santa y, a partir del siglo XIX, se empezaron a fabricar los muñecos de chocolate y azúcar en Alemania, esto dio orígen también a una curiosa leyenda que cuenta que, cuando metieron a Jesús al sepulcro que les había dado José de Arimatea, dentro de la cueva había un conejo escondido, que muy asustado veía cómo toda la gente entraba, lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto.

El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron la piedra que cerraba la entrada y lo veía y lo veía preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas.

Así pasó mucho rato, viéndolo; pasó todo un día y toda una noche, cuando de pronto, el conejo vio algo sorprendente: Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca!

El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban, que ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado.

Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría y así lo hizo.

Desde entonces, cuenta la leyenda, el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordarle al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.

Sugerencias para vivir la fiesta

  • Contempla los lugares donde Cristo se apareció después de Su Resurrección EL CAMINO DE LA LUZ
  • , Fotos y meditaciones para aprovechar y rezar durante los días de Pascua.
  • Dibujar en una cartulina a Jesús resucitado

  • Adornar y rellenar cascarones de huevo y regalarlos a los vecinos y amigos explicándoles el significado.
  • domingo, 12 de abril de 2009

    EL RESUCITADO

    VÍA LUCIS



    Si en Cuaresma los invitaba la Iglesia a vivir el Vía Crucis, en el tiempo Pascual el camino que se nos invita a hacer es el camino glorioso y lleno de luz de la resurrección, con 14 estaciones que van desde la resurrección a Pentecostes... Durante todo el tiempo pascual entonces, tanto en comunidad o de manera personal podemos vivir este camino...

    les ofrezco dos alternativas:

    la Primera, es un vía lucis virtual de la página de la Iglesia en Chile y que pueden acceder haciendo click aquí.

    la Segunda es bajar uno en formato pdf del sitio catholic.net, para descargarlo hacer click aquí.


    Feliz la culpa que merecio tal Redentor


    Goce también la tierra,
    inundada de tanta claridad,
    y que, radiante con el fulgor del Rey eterno,
    se sienta libre de la tiniebla
    que cubría el orbe entero.

    Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
    revestida de luz tan brillante;
    resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.

    Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre
    la deuda de Adán
    y, derramando su sangre,
    canceló el recibo del antiguo pecado.

    Porque éstas son las fiestas de Pascua,
    en las que se inmola el verdadero Cordero,
    cuya sangre consagra las puertas de los fieles.

    Ésta es la noche
    en que, rotas las cadenas de la muerte,
    Cristo asciende victorioso del abismo.
    ¿De qué nos serviría haber nacido
    si no hubiéramos sido rescatados?

    ¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!
    ¡Qué incomparable ternura y caridad!
    ¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!

    Necesario fue el pecado de Adán,
    que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
    ¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!

    ¡Qué noche tan dichosa!
    Sólo ella conoció el momento
    en que Cristo resucitó de entre los muertos.

    Ésta es la noche
    de la que estaba escrito:
    «Será la noche clara como el día,
    la noche iluminada por mí gozo.»

    Y así, esta noche santa
    ahuyenta los pecados,
    lava las culpas,
    devuelve la inocencia a los caídos,
    la alegría a los tristes,
    expulsa el odio,
    trae la concordia,
    doblega a los poderosos.



    lunes, 6 de abril de 2009

    ICONOS E IMAGENES DEL SABADO SANTO






















    PAZ Y BIEN...







    Gran Sabado Santo

    Homilía antigua sobre el grande y santo Sábado

    "¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio porque el Rey duerme. «La tierra temió sobrecogida» porque Dios se durmió en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios en la carne ha muerto y el Abismo ha despertado.

    Va a buscar a nuestro primer padre como si fuera la oveja perdida. Quiere absolutamente visitar «a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte». El, que es al mismo tiempo Hijo de Dios, hijo de Eva, va a librar de su prisión y de sus dolores a Adán y a Eva.

    El Señor, teniendo en sus manos las armas vencedoras de la cruz, se acerca a ellos. Al verlo nuestro primer padre Adán, asombrado por tan gran acontecimiento, exclama y dice a todos: Mi Señor esté con todos. Y Cristo, respondiendo, dice a Adán: Y con tu espíritu. Y tomándolo por la mano le añade: «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz».

    Yo soy tu Dios que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu hijo; y ahora te digo: tengo el poder de anunciar a los que están encadenados: Salid; y a los que se encuentran en las tinieblas: iluminaos; y a los que dormís: levantaos.

    A ti te mando: «despierta tú que duermes», pues no te creé para que permanezcas cautivo en el Abismo; «levántate de entre los muertos», pues yo soy la vida de los muertos. Levántate, obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza. Levántate, salgamos de aquí porque tú en mí, y yo en ti, formamos una sola e indivisible persona.

    Por ti yo, tu Dios, me he hecho tu hijo; por ti yo, tu Señor, he revestido tu condición servil; por ti yo, que estoy sobre los cielos, he venido a la tierra y he bajado al Abismo; por ti me he hecho hombre, «semejante a un inválido que tiene su cama entre los muertos»; por ti que fuiste expulsado del huerto he sido entregado a los judíos en el huerto, y en el huerto he sido crucificado.

    Contempla los salivazos de mi cara que he soportado para devolverte tu primer aliento de vida; contempla los golpes de mis mejillas que he soportado para reformar de acuerdo con mi imagen tu imagen deformada.Contempla los azotes en mis espaldas que he aceptado para aliviarte del peso de los pecados que habían sido cargados sobre tu espalda. Contempla los clavos que me han sujetado fuertemente al madero; por ti los he aceptado, que maliciosamente extendiste una mano al árbol.

    Dormí en la cruz y la lanza atravesó mi costado por ti, que en el paraíso dormiste y de tu costado diste origen a Eva. Mi costado ha curado el dolor del costado. Mi sueño te saca del sueño del Abismo. Mi lanza eliminó aquella espada que te amenazaba en el paraíso.

    Levántate, salgamos de aquí. El enemigo te sacó del paraíso; yo te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celeste. Te prohibí que comieras del árbol de la vida, que no era sino imagen del verdadero árbol; yo soy el verdadero árbol, yo que soy la vida y que estoy unido a ti. Coloqué un querubín que fielmente te vigilará; ahora te concedo que el querubín, reconociendo tu dignidad, te sirva.

    El trono de los querubines está preparado, los portadores atentos y preparados, el tálamo construido, los alimentos prestos, se han embellecido los eternos tabernáculos y las moradas, los tesoros abiertos y el reino de los cielos que existe antes de los siglos está preparado.

    "De una homilía antigua sobre el grande y santo Sábado (PG 43, 439. 451. 462-463)

    Oración

    Señor todopoderoso, cuyo Unigénito descendió al lugar de los muertos y salió victorioso del sepulcro: te pedimos que concedas a todos tus fieles, sepultados co

    Improperios de Viernes Santo

    Pueblo mío! ¿Qué te hice?
    ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    ¡Porque te saqué de la tierra de Egipto, preparaste una cruz a tu Salvador!
    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
    °°°

    Porque te llevé cuarenta años por el desierto, te alimenté con el maná, y te introduje en tierra muy buena, preparaste una cruz a tu Salvador.
    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
    °°°

    ¿Que más debí hacer por t, que no hiciese? Yo te planté viña mía preciosísima: ¡y tú me has salido tan amarga! Pues en mi sed me diste a beber vinagre, y ¡con la lanza abriste el costado de tu Salvador!
    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
    °°°

    Improperios II.

    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
    Por tí azoté a Egipto y a sus primogénitos; ¡ y tú me azotaste y me entregaste!
    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.

    °°°
    Yo te saqué de Egipto, sumiendo a Faraón en el mar Rojo; y ¡tú me entregaste a los Príncipes de los Sacerdotes!
    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
    °°°

    Yo abrí el mar delante de ti; tú con la lanza abriste mi costado.
    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
    °°°

    Yo te guiaba con una columna de nubes; tú me guiaste al pretorio de Pilato.
    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
    °°°

    Yo te sustenté con maná en el desierto; tú me abofeteaste y me azotaste.
    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
    °°°

    Yo te dí a beber el agua salvadora, que brotó de la peña; tú me diste a beber vinagre y hiel.
    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
    °°°

    Por tí herí a los reyes cananeos; tú me heriste la cabeza con la caña.
    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
    °°°

    Yo te dí el cetro real; tú me pusiste una corona de espinas.
    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
    °°°

    Yo te levanté con gran poder; tú me colgaste del patíbulo de la cruz.
    ¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

    R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.

    Improperios


    Yo soy África, antes era un vergel pleno de recursos; pero vosotros me habéis esquilmado, aniquilado y desertizado. Ahora solo crecen el hambre, la desnutrición, la enfermedad y la muerte. Ya no os intereso y me llamáis el continente perdido.

    Yo soy el emigrante que atraviesa el país de la muerte sufriendo penurias y dificultades y lo abandona en busca de la vida. Pero vosotros me levantáis vallas cada vez mas altas, me ponéis fronteras y exigís papeles. Y cuando las supero me acusáis de delincuente, de quitaros el trabajo y de crear inseguridad.

    Yo soy el subsahariano sin papeles, al que no podéis repatriar, me habéis abandonado en la calle, vivo bajo el puente junto a la catedral y formo parte, cuando lo consigo, de la mano de obra barata, clandestina, sin derechos ni seguridad.

    Yo os di la Tierra con todos los recursos y os dije que la trabajaseis para poder vivir, pero vosotros comenzasteis a especular e hicisteis que todo girara en torno al dinero, al que habéis convertido en ídolo. Sólo vivís para consumir y consumir, y vuestro exceso de consumo ha llevado a la miseria a la mayoría de la población mundial.

    Yo soy vuestro Dios que me he manifestado de diferentes maneras, siempre liberadoras, y vosotros habéis creado religiones fundamentalistas que fomentan el odio, la violencia, la intolerancia, opresión e incomprensión.

    COMUNIDAD DE LA RESURRECCIÓN

    (MADRID)

    Las Siete Palabras de Cristo en la Cruz

    Por Revista Vida Religiosa
    19 de febrero de 2008
    Mons. Pedro Casaldáliga

    1. Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen

    Sabiendo o no sabiendo lo que hacemos, sabemos que nos amas, porque ya hemos visto tus maneras en los ojos y en la boca de tu Hijo Jesús. Ya no eres más para nosotros el Dios terrible. ¡Sabemos que eres Amor! Sabemos que no sabes castigar... Tú eres un Dios vencido en la ternura. Tú esperas siempre, Padre, y acoges y restauras la vida hasta de los asesinos de tu Hijo (que somos todos nosotros). ¡Perdónalos! ¡Perdónanos! Atiende este pedido de tu Hijo en la cruz, prueba mayor de tu amor de Padre. ¡Y acógenos, oh Padre, oh Madre, oh cuna, oh casa de cuantos retornamos buscando tu abrazo!

    2. En verdad te digo: hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso

    Tu corazón sin puertas, siempre abierto, ¡qué fácil es robarte el Paraíso! Bandidos todos nosotros, depredadores del Cosmos y de la Vida, sólo podemos salvarnos asaltándote, Cristo, en nuestro ‘hoy’ diario esa Misericordia que chorrea en tu sangre... Tu blando silbo de Buen Pastor nos llama. Tu corazón reclama, impaciente, a todos los marginados, a todos los prohibidos. Tú nos conoces bien, y nos consientes, hermano de cruz y cómplice de sueños, compañero de todos los caminos, ¡Tú eres el Camino y la Llegada!

    3. ¡Mujer, he ahí a tu Hijo! ¡He ahí a tu madre!

    Por causa de ese Hombre, el más totalmente humano, ¡tú eres la bendita entre todas las mujeres! Madre de todas las madres, dulce Madre nuestra, ¡por causa de ese Hijo, hermano de todos! ¡Hagamos casa, pues, oh Madre! ¡Hagamos la familia de todas las familias de todas las naciones! A cuenta de esa Carne, hermana de toda carne, destrozada en la cruz, Hostia del mundo. Cansados o perdidos, necesitamos, Madre, tu agasajo, sombra clara de Dios en toda cruz humana, divina canción de cuna en todo humano sueño. Queremos ser discípulos amados, ¡oh Maestra del Evangelio! Queremos ser herederos de Jesús, oh Madre, ¡vida de la Vida! En ese cambio de hijos, tú sabes bien, María, que nos ganas a todos y no pierdes el Hijo ya de vuelta a su Padre, para esperarnos con la Casa pronta.

    4. Dios mío, Dios, mío, ¿por qué me has abandonado?

    Todos nuestros pecados se hacen hematoma en tu Carne, oh Verbo. Todos nuestros rictus te deforman el Rostro. En tu soledad se refugian todas las soledades de la Historia Humana... En tu grito vencido (¡misteriosa victoria!) detonan, oh Jesús, todos nuestros gritos ahogados, todas nuestras blasfemias... -Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué nos abandonas en la duda, en el miedo, en la impotencia? ¿Por qué te callas, Dios, por qué te callas delante de la injusticia, en Rio o en Colombia, en África, en el mundo, ante los tribunales o en los bancos...? ¿No te importan los hijos que engendraste? ¿No te importa tu Nombre? Es la hora de las tinieblas, del silencio del Padre, para su Hijo. Es la hora de la fe, oscura y desnuda, del silencio de Dios, para todos nosotros...

    5.¡Tengo sed!

    Tú tienes sed ¿de qué, oh Fuente Viva? En el manantial quebrado de tu Cuerpo los ángeles se sacian. Ytodos los humanos bebemos en tus ojos moribundos la luz que no se apaga. Tierra de nuestra carne, calcinada por todo el egoísmo que brota de la Humanidad, tienes la sed del Amor que no tenemos, ebrios de tantas aguas suicidas... Sabemos, sin embargo, que será de esa boca, reseca por la sed, de donde nos vendrá el Himno de la Alegría, el Vino de la Fraternidad, ¡la crecida jubilosa de la Tierra Prometida! ¡Danos sed de la sed! ¡Danos la sed de Dios!

    6. Todo está consumado

    De Tu parte, ¡sí! De nuestra parte, nos falta aún ese largo día a día de cada historia humana, de toda la Humana Historia. Tú ya lo has hecho todo, ¡Rey y Reino! Todo está por hacer, a la luz del Reino, en esta noche que nos cerca (de lucro y de egoísmo, de miedo y de mentira, de odios y de guerras). El Padre te dio un Cuerpo de servicio y Tú has rendido el ciento, el infinito. Todo está consumado, en el Perdón y en la Gloria.

    Todo puede ser Gracia, en la lucha y en el camino.

    Ya has sido el Camino, Compañero.

    Y eres, por fin, ¡la Llegada!

    En tu Cruz

    se anulan el poder del Pecado

    y la sentencia de la muerte.

    Todo canta Esperanza...

    7. ¡Padre, en tus manos entrego mi Espíritu!

    Gloria de su Gloria, Dios de Dios, de siempre igual a Él, Tú has venido del Padre. Y ahora al Padre vuelves desde nosotros, igual a nosotros, Dios y Hombre para siempre. En el seno del Espíritu el Padre te acoge, Hijo Bien amado, Amén de su Amor ya satisfecho. La Muerte ha sucumbido en tu Muerte como un fantasma inútil, para siempre. Y en tus Manos reposan nuestras vidas, vencedoras de la muerte, a su hora. En tu Paz descansa esperanzada nuestra agitada paz. Descansa en Paz, por fin, en la Paz del Padre, eterna, Tú que eres ¡nuestra Paz!

    sábado, 4 de abril de 2009

    Viernes Santo: Imagen



    PAZ Y BIEN...