orando con San Ignacio de Loyola.
PAZ Y BIEN...




Los eremitas o ermitaños, también llamados anacoretas, surgieron en Egipto y en otros lugares de la cuenca mediterránea a partir del siglo III. Ermitaños célebres de los primeros tiempos fueron San Pablo y San Antonio Abad. Especial importancia tuvieron los Padres del Desierto, pues dejaron una rica herencia espiritual, recogida en los Apotegmas o Dichos de los Padres.Los eremitas dejaron el mundo para buscar a Dios en la oración, la soledad, la penitencia y la pobreza. A partir de la vida eremítica se desarrolló posteriormente el monacato, y los ermitaños fueron integrándose en los distintos cenobios, donde cabía la posibilidad de retirarse, una vez comprobado el espíritu (como exige San Benito), a ermitas cercanas a los monasterios.
«La Iglesia reconoce la vida eremítica o anacorética, en la cual los fieles, con un apartamiento más estricto del mundo, el silencio de la soledad, la oración asidua y la penitencia, dedican su vida a la alabanza de Dios y salvación del mundo. Un ermitaño es reconocido por el derecho como entregado a Dios dentro de la vida consagrada, si profesa públicamente los tres consejos evangélicos, corroborados mediante voto u otro vínculo sagrado, en manos del obispo diocesano, y sigue su forma propia de vida bajo la dirección de este». (CIC 603)
Durante los siglos X-XIII, se dio un florecer de la vida eremítica, tendencia que siempre ha estado presente en la Iglesia aunque con diversa intensidad. Podemos establecer cuatro grandes grupos relacionados con el eremitismo:
a) Eremitismo monástico: En algunos monasterios, bien sea de Benedictinos o Cistercienses, después de haberse el monje ejercitado en la vida comunitaria, se tiene la posibilidad de entregarse a la vida eremítica en soledad y oración sin dejar de estar sometido a la obediencia del Abad y a la estabilidad de lugar en que profesó.
b) Eremitismo independiente: Son aquellos eremitas que no están vinculados a ninguna institución monástica, ni profesan Regla alguna. Es actual el fenómeno del eremitismo urbano. Éstos están sujetos a la jurisdicción del Obispo correspondiente.
c) Reclusos: Es la forma de eremitismo más severa. El eremita vive recluido en su celda de la que no sale jamás, incluso llegando a emparedarse en ella. En estas celdas tenían una pequeña ventana por donde seguían los Oficios Litúrgicos y recibían el escaso alimento.
d) Órdenes de carácter semi- eremítico: Se trata de aquellos Institutos Religiosos que conjugan la vida cenobítica y la eremítica dentro de la estabilidad de un monasterio, o en un convento destinado a tal fin. En este tipo de comunidades, los monjes o frailes se reúnen para el Oficio Divino en la iglesia, la Santa Misa, el Capítulo Conventual, las recreaciones normativas y en algunos casos las comidas. Cuando no se está en comunidad, el monje permanece en su celda, dedicado a la oración o a la formación intelectual, o en dependencias entregado al trabajo manual.
Veamos algunas de estas Órdenes Religiosas:
Ermitaños de San Pablo
- Orden de San Pablo y San Antonio Abad: La tradición coloca su origen en el Obispo Osio de Córdoba, que tras el Concilio de Nicea (325) se habría traído monjes ermitaños orientales a la Península Ibérica. sta Orden fundó varios eremitorios en España, y aunque siempre fueron relativamente pocos, nunca faltaron las vocaciones. Tras el Concilio de Trento (1545) en que se suprimió la vida eremítica, los ermitaños tuvieron que acceder incluir en sus vidas ciertos actos comunitarios si no querían ser suprimidos. Hasta los años 40 del s. XX, la vida eremítica se desarrolló con tranquilidad y estabilidad. Sin embargo, comenzaron a escasear las vocaciones y hubo divisiones en la Orden. Unos cuantos la abandonaron para dar inicio a la Congregación de los Fossores de la Misericordia para el cuidado de los cementerios.Los que quedaron veían disminuir sus efectivos, así que decidieron fusionarse con una Orden especialmente vinculada al eremitismo: los Carmelitas Descalzos que seguían este género de vida en sus Santos Desiertos. Se integraron en el Carmelo Descalzo en 1957 con la aprobación de la Santa Sede.
- Camaldulenses:
Fundados por San Romualdo en 1012, en Italia, y reformados en 1520 por el Beato Pablo Giustiniani. Lo característico de su carisma es que tratan de conjugar la vida cenobítica benedictina con la eremítica, dando la preferencia a esta última. Cada religioso ocupa una celda, saliendo de ella para el Oficio Divino, que se celebra en la iglesia, las horas de trabajo matutinas, y para las recreaciones comunitarias. El tiempo restante lo pasan en sus celdas, ocupados en la meditación de la Palabra de Dios y en la contemplación de las realidades divinas. Existen una Congregación Camaldulense (160 monjes) afiliada a la Orden de San Benito, y otra independiente llamada de los Ermitaños Camaldulenses del Monte Corona, con 136 monjes. Ésta última, tiene en España un monasterio o yermo: Yermo Camaldulense de "Ntra. Sra. de Herrera". Aptdo. 406 A.P. 09200 Miranda de Ebro- Burgos.
- Orden de la Cartuja: Iniciada con el ejemplo
de vida de San Bruno en el 1100. Es una institución monástica enteramente consagrada a la contemplación, ajena a todo ministerio exterior. No es la Cartuja un Instituto de vida puramente solitaria, sino una mezcla de soledad y vida común. Así lo estableció el Fundador. Por eso ni la soledad ni el silencio son absolutos. Se hallan mitigados por un paseo semanal fuera de Casa, y una o dos recreaciones semanales.
- Orden de San Jerónimo: Su origen radica en varios grupos de eremitas españoles e italianos que deseaban imitar la vida de San Jerónimo en comunidad. El Papa Gregorio XI los aprueba en 1373, dándoles como norma de vida la Regla de San Agustín y permitiéndoles llamarse frailes o Ermitaños de San Jerónimo. De tendencia puramente contemplativa, en soledad y silencio, en asidua oración y animosa penitencia, los monjes conjugan la vida solitaria con la dimensión comunitaria.
- Carmelitas Descalzos: Los santos Desiertos Carmelitanos son prolongación viva del espíritu de oración, fraternidad y observancia de los Santos Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Son lugares apartados donde el silencio, la austeridad, la paz y la oración son las columnas de un estilo de vida que se mueve entre lo monacal y lo eremítico. Los frailes reparten la jornada entre el Oficio Divino y la oración comunitaria y personal, y los trabajos manuales. En España tenemos el maravilloso Santo Desierto de San José de las Batuecas. Comunidad joven y auténtica que posee facultades para la recepción de postulantes, esto es, personas que deseen vivir en el Carmelo una vida más orante, más sencilla y más pobre en la conventualidad del Desierto. Contacto: Desierto- Monasterio de San José. Las Batuecas 10624. Las Mestas (Cáceres).- Otros: Otras Órdenes y Congregaciones también tuvieron y lgunas mantienen en la actualidad casas de especial recolección y eremitorios, como la Orden de Hermanos Menores, los Hermanos Menores Capuchinos o los Pasionistas. Nuevos Institutos que han acogido esta dimensión eremítica son los Hermanos y Hermanas de Belén, de la Asunción de la Virgen y de San Bruno, o los Ermitaños Eucarísticos del Padre Celestial.En España tenemos una Congregación Eremítica de Derecho Diocesano que lleva el nombre en honor de aquella extinta de la que hablamos: Congregación de Ermitaños de San Pablo y San Antonio.






POBREZA EVANGELICA P. René Voillaume
...no soy pobre porque, no sólo no quiero ser pobre en lo económico, sino que:
No acepto las limitaciones de los otros, soy exigente respecto a ellos. Juzgo...critico...condeno.
No sé ver gestos delicados y atentos en los demás.
Deseo poseer a los que amo.
No acepto que me critiquen, ni que mis ideas se pongan en tela de juicio.
Me atribuyo lo positivo de las situaciones.
No acepto lo que hay de negativo en mí.
Pienso demasiado en mí.
Trato que no me saquen de la buena imagen que los otros han hecho de mí.
Soy cobarde por miedo a quedar mal.
Me creo autosuficiente, no necesito que otros me den nada,
Pero espero con facilidad que me alaben.
Estoy instalado, no amo lo imprevisto.
No soy paciente.
No sé vivir en la alegría.
Siempre me salgo con la mía.
Estoy satisfecho...instalado....seguro.
Tengo miedo que vean mi pobreza, me creo una persona importante.
Siento rabia cuando no puedo solucionar los problemas.
Soy un insatisfecho.
.... por todo ésto no soy pobre.
Porque el pobre no se impone a los demás, busca con ellos.
Es paciente, no siente envidia ni jacta de lo que hace.
Todo lo espera, todo lo excusa, todo lo tolera.
Es cortés, desinteresado. No se enoja.
Se complace sólo en la verdad.
Busca el último lugar y ama ser desconocido, que se le tenga por nada.
PAZ Y BIEN...

El Señor le pide a Santa Faustina, por lo menos 14 veces, que se instituya oficialmente una "Fiesta de
Esta Fiesta surge de Mi piedad mas entrañable...Deseo que se celebre con gran solemnidad el primer domingo después de Pascua de Resurrección....Deseo que
El alma que acuda a
Nuestro Señor manifestó a Santa Faustina que en la "Fiesta de
Indulgencias en el Segundo Domingo de Pascua o de
"Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de
"Además, los navegantes, ..... los enfermos y quienes les asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempeñan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de
(Extraído de Catholic.net) Domingo de Resurrección | |||
| La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Contempla los lugares donde Cristo se apareció después de Su Resurrección | |||
|
Goce también la tierra,
inundada de tanta claridad,
y que, radiante con el fulgor del Rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla
que cubría el orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
revestida de luz tan brillante;
resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.
Porque éstas son las fiestas de Pascua,
en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles.
¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!
¡Qué incomparable ternura y caridad!
¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!
Necesario fue el pecado de Adán,
que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!
¡Qué noche tan dichosa!
Sólo ella conoció el momento
en que Cristo resucitó de entre los muertos.
Ésta es la noche
de la que estaba escrito:
«Será la noche clara como el día,
la noche iluminada por mí gozo.»
Y así, esta noche santa
ahuyenta los pecados,
lava las culpas,
devuelve la inocencia a los caídos,
la alegría a los tristes,
expulsa el odio,
trae la concordia,
doblega a los poderosos.
Homilía antigua sobre el grande y santo Sábado
Pueblo mío! ¿Qué te hice?
¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
¡Porque te saqué de la tierra de Egipto, preparaste una cruz a tu Salvador!
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
°°°
Porque te llevé cuarenta años por el desierto, te alimenté con el maná, y te introduje en tierra muy buena, preparaste una cruz a tu Salvador.
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
°°°
¿Que más debí hacer por t, que no hiciese? Yo te planté viña mía preciosísima: ¡y tú me has salido tan amarga! Pues en mi sed me diste a beber vinagre, y ¡con la lanza abriste el costado de tu Salvador!
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
°°°
Improperios II.
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
Por tí azoté a Egipto y a sus primogénitos; ¡ y tú me azotaste y me entregaste!
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
°°°
Yo te saqué de Egipto, sumiendo a Faraón en el mar Rojo; y ¡tú me entregaste a los Príncipes de los Sacerdotes!
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
°°°
Yo abrí el mar delante de ti; tú con la lanza abriste mi costado.
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
°°°
Yo te guiaba con una columna de nubes; tú me guiaste al pretorio de Pilato.
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
°°°
Yo te sustenté con maná en el desierto; tú me abofeteaste y me azotaste.
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
°°°
Yo te dí a beber el agua salvadora, que brotó de la peña; tú me diste a beber vinagre y hiel.
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
°°°
Por tí herí a los reyes cananeos; tú me heriste la cabeza con la caña.
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
°°°
Yo te dí el cetro real; tú me pusiste una corona de espinas.
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
°°°
Yo te levanté con gran poder; tú me colgaste del patíbulo de la cruz.
¡Pueblo mío! ¿Qué te hice? ¿En qué te he ofendido? ¡Respóndeme!
R. Santo Dios. Santo Fuerte. Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
Yo soy África, antes era un vergel pleno de recursos; pero vosotros me habéis esquilmado, aniquilado y desertizado. Ahora solo crecen el hambre, la desnutrición, la enfermedad y la muerte. Ya no os intereso y me llamáis el continente perdido.
Yo soy el emigrante que atraviesa el país de la muerte sufriendo penurias y dificultades y lo abandona en busca de la vida. Pero vosotros me levantáis vallas cada vez mas altas, me ponéis fronteras y exigís papeles. Y cuando las supero me acusáis de delincuente, de quitaros el trabajo y de crear inseguridad.
Yo soy el subsahariano sin papeles, al que no podéis repatriar, me habéis abandonado en la calle, vivo bajo el puente junto a la catedral y formo parte, cuando lo consigo, de la mano de obra barata, clandestina, sin derechos ni seguridad.
Yo os di
Yo soy vuestro Dios que me he manifestado de diferentes maneras, siempre liberadoras, y vosotros habéis creado religiones fundamentalistas que fomentan el odio, la violencia, la intolerancia, opresión e incomprensión.
COMUNIDAD DE
(MADRID)
Por Revista Vida Religiosa
19 de febrero de 2008
Mons. Pedro Casaldáliga
1. Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen
Sabiendo o no sabiendo lo que hacemos, sabemos que nos amas, porque ya hemos visto tus maneras en los ojos y en la boca de tu Hijo Jesús. Ya no eres más para nosotros el Dios terrible. ¡Sabemos que eres Amor! Sabemos que no sabes castigar... Tú eres un Dios vencido en la ternura. Tú esperas siempre, Padre, y acoges y restauras la vida hasta de los asesinos de tu Hijo (que somos todos nosotros). ¡Perdónalos! ¡Perdónanos! Atiende este pedido de tu Hijo en la cruz, prueba mayor de tu amor de Padre. ¡Y acógenos, oh Padre, oh Madre, oh cuna, oh casa de cuantos retornamos buscando tu abrazo!
2. En verdad te digo: hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso
Tu corazón sin puertas, siempre abierto, ¡qué fácil es robarte el Paraíso! Bandidos todos nosotros, depredadores del Cosmos y de
3. ¡Mujer, he ahí a tu Hijo! ¡He ahí a tu madre!
Por causa de ese Hombre, el más totalmente humano, ¡tú eres la bendita entre todas las mujeres! Madre de todas las madres, dulce Madre nuestra, ¡por causa de ese Hijo, hermano de todos! ¡Hagamos casa, pues, oh Madre! ¡Hagamos la familia de todas las familias de todas las naciones! A cuenta de esa Carne, hermana de toda carne, destrozada en la cruz, Hostia del mundo. Cansados o perdidos, necesitamos, Madre, tu agasajo, sombra clara de Dios en toda cruz humana, divina canción de cuna en todo humano sueño. Queremos ser discípulos amados, ¡oh Maestra del Evangelio! Queremos ser herederos de Jesús, oh Madre, ¡vida de
4. Dios mío, Dios, mío, ¿por qué me has abandonado?
Todos nuestros pecados se hacen hematoma en tu Carne, oh Verbo. Todos nuestros rictus te deforman el Rostro. En tu soledad se refugian todas las soledades de
5.¡Tengo sed!
Tú tienes sed ¿de qué, oh Fuente Viva? En el manantial quebrado de tu Cuerpo los ángeles se sacian. Ytodos los humanos bebemos en tus ojos moribundos la luz que no se apaga. Tierra de nuestra carne, calcinada por todo el egoísmo que brota de
6. Todo está consumado
De Tu parte, ¡sí! De nuestra parte, nos falta aún ese largo día a día de cada historia humana, de toda 
Todo puede ser Gracia, en la lucha y en el camino.
Ya has sido el Camino, Compañero.
Y eres, por fin, ¡
En tu Cruz
se anulan el poder del Pecado
y la sentencia de la muerte.
Todo canta Esperanza...
7. ¡Padre, en tus manos entrego mi Espíritu!
Gloria de su Gloria, Dios de Dios, de siempre igual a Él, Tú has venido del Padre. Y ahora al Padre vuelves desde nosotros, igual a nosotros, Dios y Hombre para siempre. En el seno del Espíritu el Padre te acoge, Hijo Bien amado, Amén de su Amor ya satisfecho.
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